“Río que Fluye” – Vivir una vida que trae frescura a otros a través del Espíritu

“Aliento de Dios”  •  Sermon  •  Submitted   •  Presented
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Enfoque: El Espíritu Santo como la presencia de Dios que trae vida, guía y renovación.

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Resumen: En este pasaje, Jesús promete que quienes crean en Él recibirán el Espíritu Santo, el cual será como un río de agua viva que brotará de su interior, trayendo vida y frescura no solo a ellos mismos, sino también a los que les rodean.
Aplicación: Este sermón te puede ayudar a comprender la importancia de vivir llenos del Espíritu Santo, lo que les permitirá ser agentes de frescura y vida en sus comunidades. En un mundo a menudo seco y desalentador, ser un río de agua viva significa llevar esperanza y ánimo a los demás.
Enseñanza: Hoy estaré enseñando que la vida en el Espíritu no solo es un regalo personal, sino que debe manifestarse a través de acciones y palabras que nutren y revitalizan a quienes nos rodean, ilustra cómo la fe en Cristo produce un flujo constante de vida y energía para los demás.
Pasaje Bíblico: Isaiah 44:3 “Pues derramaré agua para calmar tu sed y para regar tus campos resecos; derramaré mi Espíritu sobre tus descendientes, y mi bendición sobre tus hijos.”
Intro: Jesús nos invita a experimentar una vida donde el Espíritu Santo no solo sacia nuestra sed, sino que fluye desde nosotros para bendecir a otros. En este mensaje reflexionaremos cómo podemos ser canales de esos ríos de agua viva que transforman todo a su paso.
Oración Inicial: Padre amado, gracias por reunirnos hoy en Tu presencia. Venimos con corazones sedientos, anhelando recibir de Ti esa agua viva que solo Tú puedes dar. Espíritu Santo, abre nuestro entendimiento y prepara nuestra tierra interior para que Tu Palabra penetre y dé fruto abundante. Que hoy podamos escuchar Tu voz y ser transformados por el poder de Tu río que da vida. En el nombre poderoso de Jesús, amén.

Promesa de Desbordamiento

Juan 7:38 “…Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”».”
Jesús promete que quienes creen en Él tendrán dentro de sí una fuente inagotable de vida y renovación.
El Espíritu transforma desde lo más profundo y desborda hacia nuestro entorno, trayendo esperanza y sanidad.
Aplicación: Permite que el Espíritu Santo fluya en ti y transforme tu casa, tu trabajo y tu comunidad.

El Espíritu como Fuente

Juan 7:39 “Con la expresión «agua viva», se refería al Espíritu, el cual se le daría a todo el que creyera en él…”
Nota: Comparación entre el agua en el cuerpo físico y el Espíritu Santo en el cuerpo espiritual
El agua en el cuerpo físico
Esencial para la vida: El cuerpo humano está compuesto aproximadamente por un 60-70% de agua. Sin ella, no podemos sobrevivir más que unos pocos días.
Hidrata y da vitalidad: El agua mantiene el buen funcionamiento de los órganos, transporta nutrientes y oxígeno, y elimina toxinas.
Renueva y limpia: A través del sudor y la orina, el agua ayuda a purificar el cuerpo de impurezas y desechos.
Sostiene la vida diaria: Sin agua, el cuerpo se debilita, se deshidrata y colapsa. Es necesaria constantemente.
El Espíritu Santo en el cuerpo espiritual
Esencial para la vida espiritual: Así como el agua es vital para el cuerpo físico, el Espíritu Santo es indispensable para la vida del creyente. Sin Él, no hay verdadero nacimiento espiritual ni crecimiento (Juan 3:5).
Da fuerza y guía: El Espíritu nos llena de poder, nos dirige en la voluntad de Dios y nos capacita para vivir conforme al propósito divino (Hechos 1:8; Romanos 8:14).
Renueva y purifica: El Espíritu Santo nos convence de pecado, nos santifica y transforma nuestra vida, limpiando nuestro interior (Tito 3:5; 1 Corintios 6:11).
Sostiene la vida espiritual diaria: Sin la presencia constante del Espíritu, el creyente se enfría, se debilita y pierde el rumbo. Es el Espíritu quien nos mantiene firmes y vivificados (Efesios 5:18).
Así como el agua es indispensable para el cuerpo físico porque da vida, salud y limpieza, el Espíritu Santo es indispensable para el alma y el espíritu porque nos da vida espiritual, poder, dirección y pureza. Ambos son esenciales para la existencia, uno en lo natural y el otro en lo eterno.
El Espíritu Santo es una fuente inagotable que no solo nos bendice a nosotros, sino que impacta a los demás.
Somos llamados a ser portadores de esa vida, compartiendo gozo, paz y amor con un mundo sediento.
Aplicación: Haz un compromiso de ser un canal por donde fluya la vida de Dios hacia los demás.

Llamado a ser Ríos de Vida

John 7:38–39 “38 ¡Todo el que crea en mí puede venir y beber! Pues las Escrituras declaran: “De su corazón, brotarán ríos de agua viva”». 39 (Con la expresión «agua viva», se refería al Espíritu, el cual se le daría a todo el que creyera en él; pero el Espíritu aún no había sido dado, porque Jesús todavía no había entrado en su gloria).”
Jesús nos llama a vivir conectados a Él, la fuente verdadera, y dejar que Su Espíritu nos convierta en ríos que llevan avivamiento, restauración y esperanza.
Esto requiere rendición diaria y apertura al mover del Espíritu en todas las áreas de nuestra vida.
Aplicación: Haz de tu vida un río que lleve la presencia de Dios a los lugares secos y necesitados.

Conclusión

Hermanos y hermanas, hoy el Señor nos recuerda que no hemos sido llamados a vivir una fe estancada ni limitada. Jesús prometió ríos de agua viva que brotan desde lo más profundo de quienes creen en Él. Esa es la obra del Espíritu Santo: llenar, transformar y desbordar.
El mundo a nuestro alrededor está sediento: sediento de amor verdadero, de paz que no se rompe, de esperanza que no se apaga. Y tú y yo hemos sido elegidos para ser esos canales por los que Dios quiere saciar esa sed.
Así que hoy, renovemos nuestro compromiso de ser esos ríos de vida. Permitamos que el Espíritu Santo fluya libremente en nosotros: en nuestro hogar, en nuestro trabajo, en nuestra comunidad. Que cada palabra, cada acción y cada decisión refleje que vivimos conectados a la fuente: Jesucristo, el Señor de gloria.
Que esta semana, donde vayas, lleves el agua viva que solo el Espíritu puede dar. ¡Que Dios nos use para traer avivamiento a los lugares secos y sedientos!

Llamado al Altar:

En este momento quiero invitarte a que cierres tus ojos y permitas que el Espíritu Santo hable a tu corazón. Quizá has sentido que la fuente se ha secado o que el río de Dios no fluye como antes. Hoy es el día para abrir tu corazón de nuevo y decir: “Señor, haz de mi vida un río de agua viva. Que Tu Espíritu fluya y transforme todo a mi alrededor.”
Ven al altar si anhelas un nuevo toque del Espíritu. Si sientes que tu vida espiritual está seca, este es el momento de pedir que el río de Dios vuelva a fluir.

Oración Final:

Señor Jesús, gracias por la promesa de Tu Espíritu Santo. Hoy rendimos nuestros corazones para que Tu río fluya en nosotros y a través de nosotros. Haznos canales de vida, esperanza y sanidad en un mundo que tanto lo necesita. Que cada área seca de nuestro ser sea renovada por Tu agua viva. En el nombre de Jesús, amén.
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